La ceguera es la del corazón,
no la de la vista
Hola, mi nombre es Stefano Palmieri y me gustaría contarles brevemente mi historia. Una noche como tantas con mis amigos, una charla seguida de la diversión habitual en la discoteca. Recojo el auto y, de camino a casa... ¡ CLIC, todo se apaga! Ese maldito interruptor deja de funcionar, trágicamente pierdo la vista la noche del 12 de agosto de 2002. Una recuperación física y psicológica larga y muy difícil, caracterizada por momentos bastante duros de superar. Un camino tortuoso formado por muchos escalones, la mayoría de las veces subidos con dificultad de dos en dos. Con un poco de tiempo y gracias a las personas más queridas para mí, he tratado de dar forma a una nueva vida que paso en la oscuridad, pero comprometiéndome en el trabajo y el deporte ¡ayudado por el gran amor de mi familia! El interruptor roto que ya no se puede arreglar me hizo darme cuenta de que no me debía rendir. LEE TODO